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jueves, 3 de enero de 2013

VIUDA, MADRE Y HEROINA...GERTRUDIS MEDEIROS...


VIUDA, MADRE Y HEROINA...GERTRUDIS MEDEIROS...

Año 1811. En su afán por recuperar el ex Virreynato del Río de la Plata y luego de derrotar a los patriotas en Huaqui los realistas avanzan rumbo Buenos Aires. Al recibir la noticia Juan José Fernández Cornejo muere súbitamente.

Su joven viuda, Gertrudis Medeiros, todavía llora sobre su sepultura junto a sus 3 pequeñas hijitas cuando por orden de Pío Tristán es tomada prisionera. Parte de su casa es convertida en cuartel y el resto demolida para construir trincheras
Cuando Manuel Belgrano triunfó en Salta, ayudado por hábiles mujeres como Juana Moro y Martina Silva de Gurruchaga, que capitaneando la tropa que formara se presentó en el campo de batalla, Gertrudis recuperó la libertad pero quedó en la pobreza.

Al año siguiente su hacienda, ubicada sobre el camino entre Salta y Jujuy fue asaltada. Desesperada resistió junto a los escasos gauchos que trabajaban sus tierras, pero tanta valentía no fue suficiente. Los restos de anteriores saqueos, cosechas y ganado, fueron arrasados.

Los pobladores de Campo Santo, indefensos, la vieron amarrada a un algarrobo que aún se conserva y cuyo follaje recuerda a la heroica mujer.

Encadenada fue llevada a Jujuy. El maltrato reafirmó su patriotismo y estando presa informaba sobre el enemigo al Gral. Güemes. Bajo sospecha, fue sentenciada a morir en los socavones de Potosí pero huyó la noche antes de ser trasladada y regresó a Salta.

Ante una nueva invasión se refugió en Tucumán. Gertrudis, la valiente espía, la heroica madre, todo lo había perdido. Pidió que se le otorgara una pensión pero no fue escuchada. Murió en la pobreza, cubierta por el manto del olvido.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Carmen Puch de Guemes.




MUERTE POR AMOR DE LA MUJER DE UN GUERRERO...
Carmen Puch de Guemes.

Carmen cambió. No solo perdió a su marido, a los pocos días pierde al pequeño Ignacio antes de cumplir un año de vida. Cortó su rubia cabellera, cubrió su rostro con un velo negro y eligió el rincón más oscuro de la habitación y se dejó morir. No se movió en ningún momento, no escuchó los ruegos de su padre ni de sus hermanos, d
e vez en cuando se incorporaba, el llanto cesaba y ella sostenía el velo con la mano derecha. Mostraba sus ojos vidriosos, besaba en la frente a sus pequeños mientras decía: “Chiquitos, cuídense, cuiden a su abuelo y honren la memoria de su padre”. Después volvía el velo, el llanto y el silencio. Carmen no sobrevivió, murió en el rincón donde lo había planeado sin planearlo. De dolor, de pena.

Encuentro

Rosario de la Frontera.
Talas, chañares y molles.
El solar de los Gorriti,
La casa de Los Horcones.
Los ojos de Carmen Puch,
Mirando desde la torre,
Son más azules ahora,
Tanto calcar horizontes.
Si le pregunta a la senda,
La senda no le responde.
Tampoco le dicen nada
Las aves que lo conocen.
¡Donde andará ese guerrero,
En que afanes y rigores!
Pero ya es tiempo, con todo,
De que a sus brazos retorne.
A veces oye el regreso
Ronco de su guardamote,
Y es, ay, el viento que juega
Con su ilusión en el bosque.
Y cuando ve su bandera
Que retorna hecha jirones,
Es, ay, el cielo que brilla
Entre las ramas inmóviles.
Don Juan Ignacio Gorriti
Trae la noticia una noche.
Si él ya no puede volver
Ella irá donde él se esconde.
Y comienza por cortarse
La cabellera de bronce.
Si él ya no ha de contemplarla
Para que la quiere entonces.
Igual que la luz al cirio
Deja que el amor la agote.
Siendo una flor vivió más
De lo que viven las flores.
Ya le cierran las pupilas,
Ya la bajan de la torre.
Va al encuentro del amado
Y solo ella sabe donde…
Julio Cesar Luzzatto

jueves, 4 de octubre de 2012

Haydée Mercedes Sosa


Hace aproximadamente una hora 

LA VOZ..."LA MARTA"...
(4 de Octubre de 2009).

Haydée Mercedes Sosa. Descendiente de diaguitas, su padre era un obrero de la industria azucarera que trabajaba en el Ingenio Guzmán, mientras que su madre trabajaba de lavandera para familias más acomodadas. Originariamente sus padres habían acordado nombrarla Marta Mercedes, pero en el registro civil, su padre lo cambió por Haydeé Mercedes. Pese a 
ello, su madre, su familia y sus seres cercanos nunca utilizaron el nombre legal y siguieron llamándola Marta.


"Mi mamá dice que mi papá se olvidó mi nombre adrede cuando me fue a inscribir al Registro Civil. Y me puso Haydeé Mercedes en vez de Marta Mercedes. Mi mamá quería que de primer nombre yo me llamara Marta. 
Así sin hache: Marta. Claro, como es lógico, en mi casa mandaba mi papá, pero claro, como es lógico, siempre se terminaba haciendo lo que quería mi mamá. Y entonces todos desde que me recuerdo me vienen llamando Marta. Soy la Marta, y me gusta mucho más ser la Marta que Mercedes Sosa. Esto nadie lo cree, pero es así... Al final, puertas adentro las cosas son como las madres quieren, y puertas afuera son como la gente manda. En mi casa definitivamente soy la Marta. Para la gente definitivamente soy la Negra.


Mercedes Sosa.7

jueves, 20 de septiembre de 2012

LA HISTORIA DE GATO Y MANCHA.

LA HISTORIA DE GATO Y MANCHA.

El 24 de abril de 1925 se inició en Buenos Aires una de las travesías más famosas del siglo. Dos caballos criollos ARGENTINOS, Mancha y Gato, guiados por el profesor suizo Aimé Tschiffel recorrieron los 21500 Km (4300 leguas) que separan a la ciudad de Buenos Aires de Nueva York y conquistaron el récord mundial de distancia y altura, al alcanzar 5900 m. s. n. m. en el paso El Cóndor, entre Potosí y Chaliapata (Bolivia). El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 Km por día. 
Aimé Tschiffel estaba convencido de la fortaleza de los rústicos y nada estilizados caballos criollos, y quería demostrarlo. 
Logró ponerse en contacto con Emilio Solanet, criador y propulsor del reconocimiento de la raza. El fue el primero que creyó posible el proyecto de Tschiffely, para lo que le regaló dos caballos: Mancha y Gato, tenían 15 y 16 años, respectivamente, y un carácter poco amigable. 
Habían crecido en la Patagonia, junto a la tribu Liempichun, donde se habían acostumbrado a las condiciones más hostiles. Emilio Solanet se los habia comprado al cacique tehuelche Liempichín en el Chubut. Domarlos puso a prueba las facultades de varios de los mejores domadores... 
"Desde los primeros días advertí una real diferencia entre sus personalidades. Mancha era un excelente guardián: estaba siempre alerta, desconfiaba de los extraños y no permitía que hombre alguno, aparte de mí mismo, lo montase... Si los extraños se le acercaban, hacía una buena advertencia levantando la pata, echando hacia atrás las orejas y demostrando que estaba listo para morder... Gato era un caballo de carácter muy distinto. Fue domado con mayor rapidez que su compañero. Cuando descubrió que los corcovos y todo su repertorio de aviesos recursos para arrojarme al suelo fracasaban, se resignó a su destino y tomó las cosas filosóficamente... Mancha dominaba completamente a Gato, que nunca tomaba represalias",así lo relata Tschiffely. 
Algunas semanas fueron necesarias para que jinete y montados se prepararan para semejante travesía, y se fijó el 23 de abril de 1925 como fecha de partida. Por entonces no había caminos en varios tramos del recorrido, y cuando existían, no se caracterizaban por su buen estado. Tschiffely tuvo que resignarse a no llevar carpa, ya que las que se podían conseguir por aquellos tiempos eran muy pesadas. 
"Mis dos caballos me querían tanto que nunca debí atarlos, y hasta cuando dormía en alguna choza solitaria, sencillamente los dejaba sueltos, seguro de que nuca se alejarían más de algunos metros y de que me aguardarían en la puerta a la mañana siguiente, cuando me saludaban con un cordial relincho".